La red asiática de poder

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Por Robert D. Kaplan (Stratfor*).  A menudo ocurre que movimientos significativos en los asuntos mundiales pasen  desapercibidos por los medios de comunicación. Porque lo que  para ellos encaja en el concepto de  noticia fuerte suelen ser  declaraciones dramáticas de políticos, acciones dramáticas de unidades militares o cambios económicos dramáticos. Pero lo que también cambia realmente  la historia son los avances graduales que se van acumulando a lo largo del tiempo. Esa es una de las razones por las que uno está más confiado en  aprender estudiando  libros serios o informes académicos que leyendo  periódicos. Asia es un ejemplo típico.

Las noticias sobre Asia son implacablemente repetitivas  y a menudo insignificantes, aún siendo trágicas en términos humanos a veces. En efecto, el  reciente derrumbe de un edificio en Bangladesh  fue desgarrador, pero geopolíticamente era de importancia marginal.

Las querellas  entre China y Japón por  las islas en disputa en Mar de China  son importantes – pero después de leer sobre ellas  durante meses, poco reveladoras.  Ya sabemos que Japón tiene un  primer ministro  más activista y que durante años su país ha hecho gala de su cuasi-pacifismo. Nos gustaría que los medios se decidan a decirnos algo más.

Así que, ¿qué es  lo que realmente está pasando en Asia, lentamente y sin dramatismo en términos de noticias pero críticamente en términos históricos? Es la demostrable tendencia al fortalecimiento de los lazos  recíprocos entre los países en vez de depender únicamente de los Estados Unidos para equilibrar el poder de China. De acuerdo al Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, deWashington, un think tank de centro con el que estoy relacionado, el creciente impulso de las relaciones bilaterales de casi todos los países con casi todos los demás es nada menos que la emergencia de  ”una red asiática de poder”.  Durante la última década, esta ampliación de la red de relaciones dentro del  Indo-Pacífico  ha incluido visitas de defensa de alto nivel, acuerdos bilaterales de seguridad,  operaciones conjuntas y ejercicios militares, venta de armas y programas de formación castrense.

En conclusión: a medida que los países asiáticos – de India a Vietnam, de  Indonesia de Malasia a Japón y así sucesivamente – emergen de la pobreza, la guerra de guerrillas y el estancamiento, empiezan a forjar  relaciones sólidas entre sí, y adquieren una  nueva dinámica de seguridad  paralela y diferenciada de la rivalidad entre EEUU y China.  La red asiática de poder  es también una resultante de la emergencia de potencias de nivel medio, que ahora están forjando vínculos frecíprocos más profundos – “ampliando el ángulo de análisis” (para usar palabras del informe) a través del  cual hay que examinar  las relaciones internacionales.

Téngase  en cuenta que para el año 2025, probablemente Asia será  fuente de  casi la mitad de la producción económica mindial y albergará a cuatro de las 10 principales economías del mundo: China, India, Japón e Indonesia. Por otra parte, la inversión asiática en los Estados Unidos y la inversión de Estados Unidos en Asia se han duplicado en la última década. En la medida en que alguna parte del mundo es más importante que alguna otra, Asia debería dominar ahora  el pensamiento de la política exterior estadounidense, especialmente a partir del fin de  la guerra en Irak,  del casi final  de la de Afganistán y  de que  la probabilidad de intervención  en Siria es pequeña. La actitud del primer  gobierno de Obama hacia Asia fue  menos un punto de partida audaz que un reconocimiento de las tendencias en curso.

Por cierto,  Estados Unidos ha estado muy ocupado negociando un mayor acceso y arreglando una mayor  presencia en la región del Indo-Pacífico, sobre todo desplegando hasta 2500 Marines por el norte de Australia y desplazando hasta cuatro nuevos barcos de combate litoral en  Singapur. En 2020, la proporción de los despliegues de buques de guerra estadounidenses entre los océanos Pacífico y Atlántico cambiará de 50-50 a 60-40.

Pero a medida que se revela la emergente red de poder asiática, el renovado énfasis de Estados Unidos en la región representa sólo un nivel de los cambios estratégicos en curso de realización, especialmente en la medida en que el tamaño de la Armada estadounidense alcanza una meseta. A saber, la India entrena submarinistas vietnamitas. Japón ha firmado un acuerdo de seguridad con Australia. Japón también ha aumentado sus intercambios de alto nivel con Corea del Sur en más de un 50 por ciento desde el año 2000. Indonesia y Malasia han más que duplicado sus respectivos intercambios de alto nivel con la India y Singapur durante la última década. Vietnam y Australia ahora intercambian regularmente delegaciones militares de alto nivel. Vietnam y Japón han anunciado su intención de acelerar la cooperación en defensa, al igual que Vietnam y la India. Quizás más importante, sólo entre 2011 y 2012 el comercio entre la India y los países del sudeste de Asia aumentó 37 por ciento . Esto es parte de una proliferación de acuerdos de comercio exterior intra-regionales.

Algo de esto puede ser sólo burbujas. En las cumbres, los políticos anuncian muchas iniciativas que rara vez llegan a nada. Y cualesquiera que sean las intenciones, las  reuniones por sí solas no cambian la dinámica del crudo poder militar y económico.. Por otra parte, todas estas naciones son dispares y  divididas, y China tiene numerosas palancas para usar contra cada una de ellas por separado, e incluso en contra de un frágil tejido de poderes más pequeños. Así que hay que preguntarse: ¿puede funcionar esta nueva red sin los Estados Unidos como director técnico?

Por otra parte, más allá de esta oleada de nueva cooperación bilateral en defensa, ¿puede cualquiera de estos países realmente embarcarse en una guerra? Sólo Australia, India y Vietnam se han probado en el campo de batalla en las últimas décadas, y aun así, no en un sentido significativo en lo  que se refiere a la utilización a escala de fuerzas aéreas y navales. Nada revela  las deficiencias militares como el  verdadero combate .  Esa es la razón por la  que Estados Unidos es tan dominante. Digan lo que quieran acerca de Irak y  de Afganistán y de los ataques con aviones no tripulados, pero esos hechos permitieron durante más de una década continuar perfeccionando en los militares estadounidenses las habilidades  que más importan.  Por lo tanto, a falta de un brote de hostilidades, una de las mejores maneras de juzgar el poder de la emergente red asiática es por la calidad de los ejercicios militares conjuntos, las horas de vuelo de los aviones de combate, etc.

Pero tal vez hay otras maneras de evaluar lo que está sucediendo. Como afirma el Informe, los países de la región “han comenzado a cubrirse contra”  varias incertidumbres “al profundizar el compromiso con estados afines” desarrollar una “cartera” diversificada ” que reduzca  el riesgo de sobreinvertir” en el poder militar de los Estados Unidos o en el poder económico de China. Por supuesto, algunos de estos acuerdos bilaterales constituyen superficialidades diplomáticas (pero así es como, en primer lugar, comienzan muchas  relaciones serias. En  otras palabras: hay que darle tiempo al proceso,.

El asunto es que los países asiáticos tienen miedo, incluso a medida que se vuelven  más poderosos. Están preocupados por la dominación económica regional de China, más allá de los propios problemas económicos de China. Y les preocupa que los Estados Estados podrían no tener la capacidad de sostener a largo plazo sus compromisos militares en  la Cuenca del Pacífico en la misma medida que en el pasado: recortes presupuestarios,  una historia de abandono de los socios regionales e incluso un vago impulso aislacionista son cosas que emanan de Washington y provocan  ansiedad entre los aliados asiáticos.

Este deseo de iniciar el proceso de cobertura frente a un enfoque unidimensional de la relación Washington-Pekín se produce en un momento histórico en el que varios países asiáticos tienen los medios para actuar en unísono. Después de todo, la India se está convirtiendo en una auténtica potencia de nivel medio con una considerable fuerza militar – con grandes pretensiones de poder más en el nuevo siglo. Japón está adoptando una actitud normal, no culposa en relación con  su propio – en conjunto, considerable- poder militar. Australia, siempre un poder militar con tradición heroica, ha comenzado a ver más allá de la unipolaridad militar estadounidense. Vietnam y Malasia, con todos sus recientes afanes políticos y económicos domésticos, en el último medio siglo han dejado atrás  largos períodos de  guerras internas y rebeliones para proyectar poder en el Mar del Sur de China. Indonesia, por su parte, se está convirtiendo en una economía de escala por su propio derecho. Singapur siempre ha trabajado por encima de su peso militar y siempre ha estado ansioso de conectarse  en red con otros estados.

La emergente red de poder asiática emergente es otro aspecto del llamado “ascenso del resto”, por oposición con el dominio continuo de los Estados Unidos y Europa. Más específicamente, muestra cómo la era de dominación occidental del Pacífico y el Índico, iniciada por los portugueses a finales del siglo XV, continúa declinando mientras China asciende  y otros estados asiáticos se acercan unos a otros.

La pregunta ahora es: ¿China seguirá ascendiendo? ¿O, en cambio, va a encontrar límites domésticos ante una transición económica terriblemente compleja?¿ Y cómo podría eso afectar  la dinámica del poder que la región?

El último lugar donde buscar respuestas sobre ese tipo de  avances graduales son los diarios.

*  El autor es Jefe de anàlisis geopolìtico de Stratfor y este artículo se reproduce por gentileza de ese centro de anàlisis.   Stratfor ofrece una combinación de visión geopolítica, inteligencia basada en fuentes y un análisis objetivo para producir información confiable, previsión para empresas, organizaciones y agencias gubernamentales. Para obtener más información sobre las soluciones de Stratfor, haga clic aquí: http://info.stratfor.com/solutions/

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