Julio A. Roca, el modelo de estadista que necesitamos

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Por Claudio Chaves*.   La primera presidencia de Julio Argentino Roca fue un punto de inflexión en la historia del país. Culminaron setenta años de enfrentamientos entre las provincias y Buenos Aires para dar inicio a un nuevo ciclo, donde la unidad nacional consolidada abrió un período de armonía y paz. Llegó al poder luego de una cruenta lucha contra el exclusivismo porteño, pero en la presidencia fue un hombre de consensos. Su mensaje: “en política no se debe herir inútilmente a nadie, ni lanzar palabras irreparables, porque uno no sabe si el enemigo con quien hoy se combate será un amigo mañana”, debería iluminar la conducta de quien aspire a la presidencia en el 2015.

Exitoso estratega puso fin a uno de los problemas más graves de aquellos años: el malón. La inseguridad azotaba al país pues los ataques indígenas sobre propiedades rurales y ciudades para alzarse con ganado y mujeres tenían en vilo a la sociedad. La Campaña acabó con el grave problema de ausencia del Estado en esas tierras ubérrimas y cortó de plano las ambiciones de Chile, con quien inmediatamente cerró los primeros acuerdos fronterizos. Los indígenas que aceptaron la nueva situación ingresaron con cargo y sueldo al Ejército Nacional y sus hijos a las escuelas salesianas.

Hoy como ayer la seguridad vuelve a ser el problema más grave; el nuevo Roca deberá acabar con la delincuencia mediante la acción, el empleo y la escuela. Como presidente brilló por sus dotes de caudillo político, jefe de la primera formación partidaria moderna: el Partido Autonomista Nacional, síntesis de nuestra lucha al asumir la representación de las masas desheredadas del interior y de la élite culta. Y esto es una buena clave para el futuro argentino: hallar un político capaz de curar las heridas abiertas por el actual gobierno que irresponsablemente alentó y fomentó viejos odios sociales.

En materia educativa, la ley 1420 fue un mojón de civilización alcanzando una exitosa alfabetización a los pocos años.

En el roquismo anidaba, también, la moderna idea de educar para el trabajo. Estas son algunas reflexiones mientras esperamos un nuevo Roca.

 

*Publicado en Clarín, el 3 de octubre de 2014

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