Proyección exterior y protestas sintéticas

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Por Jorge Raventos.   Aunque eclipsada  por noticias del pasado, protestas sintéticas en el Obelisco, crónicas simbólicas, experimientos comerciales y principios filosóficos por encargo, se va dibujando una política exterior que emana menos del  formal Palacio San Martín que de la pragmática Casa Rosada.

Mauricio Macri  viajó  el martes  a Brasilia para volver a conversar con Michel Temer.   Se han visto tres veces en seis meses.  Argentina aspira a fortalecer el  últimamente anémico Mercosur, algo que Brasil (con su economía deprimida e institucionalmente frágil) necesita también con urgencia. Paradójicamente, en un mundo que parece cruzado por fuertes ráfagas proteccionistas, el vigor del bloque  sudamericano podría provenir de una mayor audacia aperturista y reformista. De hecho, el presidente argentino  propuso que  el Mercosur esté preparado   para la (postergada) negociación de un acuerdo de libre comercio con  la Unión Europea  y para “todas las que se presenten en el futuro con otros países”.

Macri aludía específicamente a  México que, ante la pretensión de la nueva administración de Estados Unidos de cambiar las reglas de juego del Nafta (el acuerdo de libre comercio de América del Norte),  puede verse interesado en confraternizar con  el Mercosur. El bloque y México tienen  el antecedente  de acuerdos  referidos a la industria automotriz, con más de una década de antigüedad. Si el Nafta se disolviera, casi la mitad de los productos agrícolas norteamericanos de la lista de comercio armonizado  verían recargados  sus precios en el mercado mexicano: una gran oportunidad  para la competitiva industria de alimentos de Argentina y Brasil, que podría  arrebatar parte de los 16.000 millones de dólares de  exportaciones de alimentos estadounidenses a México. Y esa es sólo una de las puertas  que se entreabren.

Macri habló por teléfono con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto y le comunicó que Argentina y el Mercosur están abiertos a cooperar con su país en esta etapa, a la sombra de la presidencia de Donald Trump. A diferencia de precipitados pronunciamientos  de diplomáticos argentinos durante la campaña electoral estadounidense (la canciller Malcorra y el embajador  Martín Lousteau  apostaron abiertamente por la luego derrotada Hillary Clinton), esta jugada del presidente Macri  no incurre en actitudes trivialmente desafiantes, sino que representa una puntada con nudo: proyecta  por la positiva el embrión de un eje latinoamericano  basado en intereses mutuos  y asentado en la integración productiva que  propuso a  Brasil durante su encuentro con Temer.  Entre los protocolos suscriptos en Brasilia se destaca el solicita al Banco Interamericano de Desarrollo  de estudios de viabilidad para la creación de una agencia para la convergencia regulatoria entre Argentina y Brasil.

En unos días, Macri emprenderá vuelo rumbo a Madrid.  España  siempre ha sido un inversor importante en Argentina (sus inversiones actuales superan los 8.000 millones de dólares), pero las relaciones  se enfriaron  después que el gobierno anterior dispuso  la  expropiación parcial  de YPF. Ahora viajan junto a Macri 150 empresarios, preparados para hacer negocios y se espera que  firmas españolas apuesten fuerte en el campo energético. Se conoce su interés por las fuentes alternativas de energía.

La visita de Macri, rodeada de signos auspiciosos y preparada con intensidad por el embajador Ramón Puerta, sólo mantiene una nube en el  cielo: la amenaza de Telefónica de denunciar al país ante la Organización Mundial de Comercio. La compañía  española  se queja de que el gobierno  argentino  cambió por decreto las reglas de juego del mercado de medios y de las nuevas tecnologías de información “en favor de una empresa multimedia como el Grupo Clarín”.  al permitirle a éste incorporarse de inmediato al mercado de las telecomunicaciones y ofrecer servicio de 4G,” mientras Telefónica, como otras empresas en situación similar, tendrá que esperar a dar servicio de TV por cable en 2018”. El tema surgirá durante la visita y quizás esté ya en marcha algún mecanismo de compensación.

En fin, otra carta que se trabaja desde el gobierno, particularmente ahora bajo el efecto Trump, es  la carta china. El presidente Xi Jinping acaba de aprovechar la oportunidad del cumpleaños de Macri para enviarle un mensaje que no se limita a desearle felicidades:  “Atribuyendo suma importancia al desenvolvimiento de los vínculos bilaterales –le dice-  estoy dispuesto a trabajar junto con usted para impulsar mayores avances en la asociación estratégica integral entre China y Argentina”. Beijing  tiene plena conciencia de que la propensión al aislamiento de Washington abre  caminos de mutuo interés para  China y para Argentina.  Macri visitará la República Popular en mayo.

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