SEGUNDO CENTENARIO: MAYO 2020. ARGENTINA HOY

ARGENTINA HOY

JORGE CASTRO

El sistema político surgido el 10 de diciembre, que encabeza en sus funciones de gobierno el presidente Alberto Fernández, ha llegado a un punto de inflexión, que se manifiesta como crisis política y pérdida de poder por el primer mandatario.

Las consecuencias de esta situación son una creciente ingobernabilidad y el rechazo cada vez más acentuado de la opinión pública, esto es, la clase media de los grandes centros urbanos.

Esto ocurre cuando el país ha comenzado una nueva etapa histórica, que se caracteriza por el agotamiento de la cuarentena forzada como único instrumento efectivo para combatir al coronavirus, lo que ocurre antes de que se haya alcanzado el pico de la pandemia, lo que sucedería en las últimas 2  semanas de mayo o en los primeros 10 días de junio.

Por eso se impone la apertura creciente de la economía, sinónimo de flexibilización de la cuarentena forzada, lo que ya sucede en amplias regiones del país, incluyendo 90 partidos del interior bonaerense, además de algunos muy significativos del conurbano, como Tigre, Merlo y Burzaco.

La crisis política se caracteriza por una ofensiva de Cristina Fernández de Kirchner y el sector que lidera – el “kirchnerismo duro” /Instituto Patria -, que se manifiesta en el proyecto de ley sobre la riqueza, en la ofensiva ante la Corte, y que ha culminado con el operativo de liberación de presos comunes.

Esta ofensiva descoloca y sorprende al presidente Alberto Fernández, y lo obliga a acordar con lo que notoriamente no está de acuerdo, con el consiguiente debilitamiento de su poder político y una pérdida significativa y creciente de credibilidad ante la opinión pública.

El caso más extremo de esta situación se ha puesto de relieve con el reciente y formidable “cacerolazo”, que obligó al presidente y al propio “kirchnerismo” a retroceder precipitadamente.

En estas circunstancias, es notorio que el presidente Alberto Fernández no tiene el poder político suficiente para enfrentar la crisis económica, que es un hecho en plena realización, que se agrava día a día.

También es evidente que no hay alternativa a la acción del primer mandatario, cuyo contenido está estructurado profundamente por la necesidad de enfrentar la crisis económica, sanitaria y política, consideradas como una unidad absolutamente integrada, que constituye en su conjunto el presente irreversible de la Argentina de hoy.

Esto significa que el “kirchnerismo” /CFK no es una opción, aunque tenga la voluntad de serlo; y que es cada vez más relevante la legitimidad democrática que fundamenta la autoridad del presidente Alberto Fernández, por encima incluso de los errores, limitaciones, carencias, y rasgos idiosincráticos de su accionar como hombre de Estado.

Lo que es seguro es que es necesario construir un nuevo poder político en respaldo del presidente Alberto Fernández, a través de la acción del peronismo de los gobernadores, y el sector de la oposición más esclarecido sobre la situación política actual y los desafíos nacionales e internacionales que enfrenta la Argentina (Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, entre otros).

Una señal extremadamente positiva en el sentido de esta construcción es la reapertura del Congreso Nacional y su vuelta a la vida política del país, como instrumento para cubrir el creciente vacío de poder que experimenta la Nación.

 

2-    Situación mundial: el mundo post-pandemia.

       EE.UU.

Ya son 26 los estados norteamericanos que han abierto sus economías, tras la cuarentena forzada de 45 días, que sumergió a la primera superpotencia mundial en la más profunda recesión de los últimos 10 años, con una caída del producto de -4.8% anual en el 1er trimestre de 2020, que sería -15%/-20% anual entre abril, mayo y junio.

La combinación de coronavirus/contracción económica ha provocado un salto extraordinario en la revolución tecnológica norteamericana; y en primer lugar ha transformado en sus raíces el trabajo a distancia o telemático.

Microsoft, la mayor empresa high tech de EE.UU, creció 15% anual en el 1er trimestre por encima del promedio histórico de los últimos 10 años; y su plataforma digital tuvo 44 millones de usuarios en ese periodo, que duplicaron el nivel de 20 millones de suscriptores del año previo.

Esto ha provocado un salto de productividad en sus clientes que se estima en 30%/40% en los primeros 3 meses del año, con un promedio de 2.700 millones de minutos de intercambio en marzo, que prácticamente han triplicado los 900 millones de minutos de 1 año atrás.

Amazon (AWS), la mayor compañía de la “nube” o “cloud computing” del sistema global, ha experimentado algo similar con un auge de más de 30%/40% en el 1er trimestre del año.

Lo que ha ocurrido en EE.UU entre enero y marzo es que más de 150 millones de trabajadores de la industria y los servicios se han volcado al trabajo digital y a distancia, que se realiza con total autonomía, lo que significa que se han incorporado en forma irreversible a lo más avanzado de la 4ta revolución industrial.

Wall Street ha reflejado este hecho histórico: el Nasdaq, encabezado por Amazon, Google, Microsoft y Apple, trepó 700% en los primeros 3 meses del año, en tanto que S&P500 se expandió 400% en esa etapa.

En suma, la pandemia ha sumergido a la fuerza de trabajo de EE.UU en lo más avanzado de la nueva revolución industrial, lo que constituye un cambio cualitativo en su proceso de acumulación.

EE.UU tiene unos 400 centros de innovación, uno de los cuales, y esta altura no el más relevante, es Silicon Valley.

En este sistema, el más avanzado del mundo capitalista en el siglo XXI, el paquete de estímulo fiscal y monetario lanzado por el Congreso y La Reserva Federal asciende a U$S 9.1 billones, más de 30% del PBI; y esta inmensa masa de liquidez ya está en pleno funcionamiento en la manufactura y los servicios de la 1ra economía del mundo (U$S 21.9 billones/25% del PBI global).

EE.UU emerge de la crisis ocasionada por el coronavirus profundamente transformado, con el pleno despliegue de su extraordinario potencial, absolutamente intacto, a partir del 3er trimestre del año.

Esto implica que, junto con China, la 2da economía del mundo (U$S 14.1 billones/15% del PBI global), ya en plena recuperación después de haber controlado la pandemia en sólo 7 semanas, fija más que nunca el rumbo de los acontecimientos mundiales en 2021.

 

3-    La desarticulación europea.

El Estado moderno surgió en el siglo XVI como un instrumento de coerción para garantizar la vida, la propiedad, y las libertades de sus ciudadanos.

La vigencia y el cumplimiento irrestricto de este contrato fundador es lo que ha establecido desde entonces su legitimidad política; y esto es lo que ha fallado dramáticamente en la principal – única – construcción estatal transnacional surgida después de la 2da Guerra Mundial, que es la Unión Europea (UE), que se ha revelado absolutamente incapaz en la crisis del coronavirus de asegurar la vida de sus habitantes, sobre todo en Italia – el 2do país europeo en términos manufactureros después de Alemania – y en España.

Hay que prever una aceleración del proceso de desarticulación del proyecto europeo con sede en Bruselas que ha desatado el Brexit británico, con una recuperación del papel decisivo de los Estados-Naciones, comenzando por Italia y Polonia, sumado a una autonomía decisional prácticamente completa de la construcción europea de parte de la República Federal Alemana y su hinterland.

   Estos datos estructurales obligan a redefinir la estrategia de reinserción internacional de la Argentina.

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